jueves, 3 de agosto de 2017

Visita a la Baeza de Antonio Machado


La muerte del poeta Antonio Machado  fue "la desaparición dramática de un hombre decente, de un poeta cabalmente vinculado a la propia historia vivida". “Supuso el enaltecimiento de un ejemplo imborrable desde una doble perspectiva humana y política. Machado fue un espejo de los españoles íntegros y su ideario social, su filosofía de la vida, su conducta como defensor de la República, su singularidad dialéctica, perduran como un verdadero paradigma”.
Caballero Bonald

Desde Morón, tierra de la Cal, del Flamenco y de nuestra propia esperanza, en cuyo término ejercieran su influencia en tiempos pretéritos José María “El Tempranillo” y “El Pernales” sin olvidar la huella ilustres vecinos de la talla de Fernando Villalón, José Julio Vélez o Juan Antonio Carrillo Salcedo entre otros, nos dirigimos de nuevo -después de haber visitado el Palacio de las Dueñas en Sevilla, donde naciera el poeta universal don Antonio Machado-, hacia la inmortal Baeza.




Dejamos la A-4 para coger la A-32 y transitar por la C-326 que nos lleva al pueblo de Ibros que nos acerca a Baeza donde nos encontramos una rotonda con un bello monumento en honor a los jornaleros vareando la aceituna para la almazara que poco a poco nos introduce por la Puerta de Jaén donde comienza el casco histórico de la inmortal Baeza. Allí nos espera el Aula de nuestro protagonista, Antonio Machado.

Cuando se entra en el Aula de Antonio Machado se siente una profunda emoción. La retina del recuerdo me proyectó aquélla bella frase del gran cantautor Paco Ibáñez que tan magistralmente se ha inspirado en las poesías de Luís de Góngora, Gustavo Adolfo Bécquer, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Luís Cernuda, León Felipe. Miguel Hernández, etcétera…

“Si una canción, una puesta de sol o unos versos te siguen emocionando, entonces estás vivo”.



Antonio Machado ocupó en el Instituto Santísima Trinidad una de las aulas del patio renacentista, perteneciente a la que fuera antigua Universidad, situada junto al Paraninfo. El Aula de Antonio Machado se ha convertido en un pequeño museo que alberga distinta documentación académica y administrativa del poeta-profesor durante su estancia en el Instituto, así como el mobiliario y la ambientación. 

Se podría decir sin temor a equivocarnos, que el Aula de Antonio Machado se ha convertido en un centro de peregrinación cultural de todos los que nos emociona la vida y obra del inmortal poeta y hombre comprometido.


El 1 de agosto de 1912 muere la joven Leonor, esposa de Antonio Machado. Y allí yace en el pequeño cementerio del Espino, a unos metros del olmo seco. El lacerante dolor de perder a su joven esposa acentúa quizás su visión humanística del paisaje.

Antonio Machado desesperado y sumido en una profunda tristeza y depresión abandona Soria y se traslada a Baeza (Jaén) para continuar su labor docente. A raíz de ese momento, idealiza Soria y entonces comienza a escribir los versos más bonitos y conocidos de la provincia.

Pero a su llegada a Baeza encuentra una Andalucía provinciana y aburrida, que el poeta observará con ojos muy críticos. No regresará a la ciudad del Duero hasta 1932 para recibir un sentido homenaje por parte del Ayuntamiento de la capital que le nombra hijo adoptivo. Machado lo agradece con estas palabras: “Nada me debe Soria, creo yo, y si algo me debiera sería muy poco en proporción a lo que yo le debo: el haber aprendido en ella a sentir a Castilla, que es la manera más directa de sentir a España. El hijo adoptivo de vuestra ciudad, ya hace muchos años que ha adoptado a Soria como patria ideal”.

Soria será, hasta su muerte en la localidad francesa de Colliure el 22 de febrero de 1939, una constante en su vida y obra.

Antonio Machado se refugia en sus clases de francés en la Universidad de Baeza y en los paseos baezanos fielmente reflejados en sus poemas hasta 1919, año de su marcha a Segovia. 

Desde Baeza, en 1913, en carta a Unamuno, se refiere a la muerte de Leonor como un golpe terrible del que no se ha repuesto.

“La muerte de mi mujer dejó mi espíritu desgarrado. Mi mujer era una criatura angelical segada por la muerte cruelmente. Yo tenía adoración por ella…

En 1912 escribe Antonio Machado el poema “La saeta” (Campos de Castilla). En 1969 Joan Manuel Serrat pondría magistralmente música al poema homónimo de Antonio Machado, quedando convertida en patrimonio de todos.

¿Quién me presta una escalera,
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?.

Saeta popular

¡Oh, la saeta, el cantar 
al Cristo de los gitanos, 
siempre con sangre en las manos, 
siempre por desenclavar! 
¡Cantar del pueblo andaluz, 
que todas las primaveras 
anda pidiendo escaleras 
para subir a la cruz! 
¡Cantar de la tierra mía, 
que echa flores 
al Jesús de la agonía, 
y es la fe de mis mayores! 
¡Oh, no eres tú mi cantar! 
¡No puedo cantar, ni quiero 
a ese Jesús del madero, 
sino al que anduvo en el mar!.

En 1917 se produce la Revolución rusa. Estando en Baeza se publica la primera edición de “Poesías Completas”. También en ese mismo año conoce a Federico García Lorca con quien mantuvo una gran amistad. Durante su estancia en Baeza, se lamenta amargamente de que apenas el 30% de la población supiera leer y que la ciudad estuviera poblada de mendigos y señoritos arruinados en la ruleta.

“Me trasladé a Baeza, donde hoy resido. Mis aficiones son pasear y leer”.
 (A. Machado, 1917).

Antonio Machado se matricula en la carrera de Filosofía y Letras en la Universidad Central de Madrid. A partir de 1915 acude para examinarse como alumno libre obteniendo su licenciatura de Filosofía y Letras en diciembre de 1918. A finales del año siguiente obtuvo su traslado al Instituto de Segovia, donde encontrará un ambiente cultural más acorde con sus gustos. 

Entre 1912 a 1919, Antonio Machado viaja desde Baeza a las fuentes del Guadalquivir y casi todas las ciudades de Andalucía. Mis últimas excursiones han sido a Ávila, León, Palencia y Barcelona en 1928.

Entre los años 1912 y 1919 Baeza absorbe la riqueza de nuestro poeta universal y mejor persona Antonio Machado propiciando uno de los periodos más fértiles y profundos de su actividad literaria. 

Caminando por la inmortal Baeza recorrimos de nuevo algunos lugares a través de los cuales, el bueno de Antonio Machado vivió su estancia en la ciudad patrimonial. Tras siete años en la ciudad, se llevó Baeza en su corazón dejándola perenne en su poesía para siempre.

¡Campos de Baeza,
soñaré contigo
cuando no te vea!.

Paseando por la céntrica calle de San Pablo, nos encontramos una escultura de Antonio Machado, obra del escultor Antonio Pérez Almahano en 2009, que representa al poeta sentado leyendo en un banco, donde estaba el desaparecido Hotel Comercio, en el que se alojara don Antonio Machado en un primer momento tras su llegada a Baeza. 

Justo detrás de su escultura está el llamado Nuevo Casino de Baeza, en el que el poeta ambientó su poema “Del pasado efímero”, en cuyas dependencias tuvo lugar una velada en la que recitó y un joven estudiante, Federico García Lorca, tocó el piano.

Al poco tiempo su madre se traslada a Baeza a vivir con él y alquilan un piso en esta calle. Desde su balcón, Antonio Machado podía contemplar la fachada plateresca del Ayuntamiento. 



Próximo al Instituto se levanta un majestuoso edificio “Palacio de Jabalquinto”, hoy campus de Antonio Machado en la Universidad Internacional de Andalucía. En él se ha creado un espacio machadiano, presidido por un busto obra de Melchor Zapata.

En sus paseos solitarios por Baeza, “a solas con mi sombra y mi pena”, Machado encontró inspiración en este espacio, cerca del instituto y presidido por la catedral, escenario del poema a la lechuza.

Campo, campo, campo.
Entre los olivos
los cortijos blancos.

Por un ventanal,
entró la lechuza
en la catedral.

San Cristobalón
la quiso espantar,
al ver que bebía
del velón de aceite
de Santa María...


Baeza es el exponente de la arquitectura pública y del poder religioso, mientras la cercana Úbeda tiende hacia la arquitectura privada y el poder civil. Ambas ciudades forman un patrimonio monumental y artístico cimentado durante los siglos XVI y XVII cuyo conjunto arquitectónico ha sido considerado uno más hermosos de Europa como resultado del mecenazgo y autoafirmación de nobles y eclesiásticos de la época que favorecieron la construcción de templos, palacios y casas solariegas alzados para deslumbrar al pueblo entre mares de olivos regados por el trabajo y el sudor jornalero. 

Eran unos tiempos donde el teocentrismo empezaba a dejar de ser el centro del universo para dejar paso a una nueva concepción del hombre como centro del conocimiento.

Las dos figuras más destacadas de aquellos tiempos fueron el hidalgo don Francisco de los Cobos (1480-1547), secretario del emperador Carlos I y consejero de su hijo Felipe II, y el maestro de cantería, escultor y arquitecto don Andrés de Vandelvira (1505-1575), autor de los más soberbios monumentos de ambas ciudades jiennenses y de la Catedral de Jaén.

…Fuertemente amurallada bajo los árabes, Baeza –la Baetia romana- fue ganada y perdida numerosas veces por los cristianos y tomada de manera definitiva por San Fernando en 1227. Se convirtió entonces, por su posición estratégica, en una de las claves de la “Reconquista”. Tuvo su máximo esplendor durante el siglo XVI, cuando adquirió fama su Universidad, hermanada con la de Salamanca (también merece Baeza su apodo de “pequeña Salamanca” por el color amarillento de sus venerables sillares y la prevalencia del estilo plateresco). Vivieron temporadas en ella el beato Juan de Ávila, primer rector de la Universidad y “apóstol de Andalucía”, San Juan de la Cruz –que murió en la vecina Úbeda-, y Santa Teresa de Ávila. Luego, poco a poco, los nobles se habían ido a la Corte, o al Nuevo Mundo y habían dejado atrás sus magníficas casas solariegas. El golpe final se asestó en 1824 cuando cerró sus puertas la Universidad, cuyo hermoso edificio, con la Iglesia de San Juan Bautista al lado, se convirtió, en 1875, en Instituto de la Santísima Trinidad.

… Hoy se conserva tal cual la pequeña aula donde daba Machado sus clases de francés: la misma mesa, la misma pizarra, los mismos bancos. Cuando venía aquí el filósofo José Luis Aranguren siempre pedía, conmovido, que le dejasen sólo. No era para menos. Es tal vez, de todos los lugares machadianos, el que transmite la más densa carga emotiva, el que más nos hace sentir su presencia.

Esta tierra es casi analfabeta. Soria es Atenas comparada con esta ciudad donde aún periódicos se leen…No hay un solo periódico local, ni una biblioteca, ni una librería, ni aún siquiera un puesto de periódicos donde comprar los diarios de Madrid. ¡Qué barbaridad!.

La vida de Antonio Machado. Ligero de equipaje.
Ian Gibson


...Desde la Puerta de Jaén paseamos hasta la Puerta de Úbeda con sus lienzos de murallas de la época andalusí que conducía al antiguo camino de Úbeda.

En la Plaza de Santa Cruz está ubicada la antigua Universidad de Baeza del siglo XVI donde Antonio Machado impartía sus clases de francés entre 1912 y 1919. Subiendo la cuesta de San Felipe Neri nos sorprende la hermosa Fuente de Santa María y la Catedral de Baeza, que según la tradición histórica está ubicada sobre el solar de una antigua mezquita mayor o aljama, con su bello entorno histórico entre callejuelas empedradas y angostas que nos retrotrae a tiempos medievales. La torre de la Catedral pudo ser un antiguo alminar de la antigua mezquita aljama.


A través del Paseo de las Murallas pudimos contemplar entre poesías la cabeza en bronce de Antonio Machado esculpida por Pablo Serrano. De vuelta por las calles medievales hacia la Catedral paseamos por la calle Concepción, encontrándonos con el monumento al bueno de Antonio Machado leyendo sentado en un banco, lo que hizo que inmortalizara nuestra grata visita con algunas fotografías que permanecerán en la retina de nuestro recuerdo.

Al observar el aula de Antonio Machado donde impartió clases se siente una profunda emoción al ser nuestro inmortal poeta un ejemplo de arquetipo humano de integridad y ética, síntesis de la cultura y antítesis de la guerra cuya obra pervivirá "per secula seculorum" en la Memoria Colectiva del pueblo.

Una vida de soledades acompañadas de las penurias de un docente en aquéllos tiempos pretéritos, al que la trágica guerra civil desgarrará, como a decenas de miles de personas, con un dolor lacerante en su corazón acompañado de la enfermedad y el exilio cuyas trágicas consecuencias fueron su muerte y la de su madre en Colliure.

"Antonio Machado al igual que Federico García Lorca serán la antítesis de la guerra y la síntesis de la cultura".

El blog de mis culpas seguirá oteando sus huellas en Soria, Segovia y Collioure para terminar terminar nuestro itinerario por las ciudades machadianas, pero eso formará parte de otra interesante historia el blog de mis culpas...


Bibliografía

Itinerario por las ciudades machadianas


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