sábado, 19 de noviembre de 2016

Una visita a Londres


“Gibraltar es una herida abierta y sin curar en el orgullo de los españoles”…

Napoleón Bonaparte

Muchas veces nuestro chovinismo o narcisismo particular -como si del mito de la caverna de Platón se tratara-, nos impide ver la auténtica realidad. Es evidente que cuando traspasamos un poco nuestras fronteras se nos abren nuevos horizontes que nos permiten tomar conciencia del verdadero lugar que ocupamos en el mundo. ¡Por tanto, nuestra ignorancia se cura leyendo, viajando y sacando conclusiones!.

…Desde Gibraltar, con la Batalla de Trafalgar en la retina de la historia, aprovechamos "el viento de popa" para dirigimos hacia el Aeropuerto de Sevilla que nos llevaba al “Gatwick Airport” en aproximadamente 2,20 horas y desde allí a la city de Londres.

Etimológicamente Londres procede del latín “Londinium” fundada por los romanos cerca de las aldeas celtas de Llyn Din “fortín del lago”, en Britania, la actual Inglaterra.


Una de las plazas más populares y simbólicas para los británicos por razones obvias es “Trafalgar Square”, creada en 1830 para conmemorar la victoria de Nelson frente a la flota hispano-francesa, por culpa de los derroteros de nuestra política en el siglo XVIII con incalculables gastos para el Erario español al mismo tiempo que se arruinó nuestra Marina y como “efecto colateral”, nuestra navegación mercantil.

La sinrazón que tristemente generó la política exterior española durante el siglo XVIII -con su falta de miras y despropósito político-, llevó a la desaparición de la hegemonía española en los mares al abrir una enorme brecha en nuestro poderío que como una hemorragia se fue diluyendo. El inmortal cabo de Trafalgar se encuentra junto a los Caños de Meca en el término municipal de Vejer de la Frontera (Cádiz). A partir de ese momento “21 de octubre de 1805” la marina británica ejerce su influencia en todos los mares del mundo. 

Trafalgar fue el mayor desastre político y militar, pues el combate perdido abrió una ancha brecha a nuestro poderío, por donde se fue el mayor y más débil Imperio que jamás existió. La Armada española después de Trafalgar moriría de abandono por falta de carena, decepcionados sus hombres por la incomprensión y el olvido de su propia nación. 

El gobierno español estuvo siempre sometido a los dictados de Napoleón jugando un papel de comparsa, a quien lo único que le preocupó fue el poder contar con los buques de la Armada para utilizarlos en los sucesivos proyectos de invasión de Inglaterra. En Trafalgar fuimos al combate derrotados de antemano, por la trágica situación de abandono en que se tenía a la Marina. 

El combate inmortalizó el nombre del cabo otorgándole un protagonismo a Cádiz, con lo cual la historia se ha visto mediatizada por el lugar geográfico.

Al visitar Trafalgar Square, Picadilly Circus o el Big Ben sobre el río Támesis, la retina del recuerdo me proyecta antiguas fotografías de aquellas primeras lecciones de “English Language” en el antiguo Instituto de Bachillerato “Fray Bartolomé de las Casas” a comienzos de los años 70 del siglo pasado.


Primera ruta en Londres

Trafalgar Square era una visita obligada. En el centro de la plaza se encuentra la inmensa columna coronada por la figura del Almirante Nelson escoltada por los cuatro leones en bronce. Dicen las páginas de la historia que el bronce de los cañones proviene de los barcos capturados por los británicos a la flota francesa al mando de Villeneuve en la Batalla de Trafalgar. 

La enorme columna fue realizada en granito: mide 46 metros de altura y 5,5 metros la estatua de Nelson (1758-1805) esculpido en piedra de Craigleith (Escocia) erigida entre 1840 y 1843 para conmemorar la muerte del almirante británico fallecido en el transcurso de la histórica batalla, lo que produjo un punto de inflexión en el dominio de los mares. En 1896, un rayo le rompió el brazo izquierdo.

El monumento a Horacio Nelson fue diseñado por el arquitecto William Railton en 1838 y los cuatro leones añadidos a la base de la columna fueron diseñados por Edwin Landseer.

Además el monumento con más de 50 metros de altura ha aguantado estoicamente las inclemencias meteorológicas, las bombas alemanas durante la II Guerra Mundial (1939-1945) y sobre todo las heces de palomas que al mezclarse con la lluvia deterioran los materiales pétreos que con el tiempo afectan a la integridad de los monumentos.

Con el fin de que el cadáver de Nelson llegase en el mejor estado posible a Londres, fue introducido en un ataúd lleno de brandy para ser enviado a la city cuando fuese reparado el HMS Victory en Gibraltar y poder ser enterrado en la Catedral de San Pablo como un héroe. Pero cuál no sería la sorpresa de la tripulación que a su llegada a Londres, el brandy había desaparecido y Nelson llegó más seco que una mojama -como se dice en la zona de Cádiz-. Es muy posible que la marinería se bebiera el brandy durante la travesía al no haber escrito nada que indicara la presencia del Vicealmirante Nelson.

El enorme pedestal cuadrado sirve de soporte a la columna que consta en su parte final de un capitel de estilo corinto decorado con hojas de acanto en bronce, procedente de la fundición de cañones británicos. 

El pedestal cuadrado está decorado con cuatro motivos en bronce provenientes de los cañones capturados a la flota franco-española describiendo episodios históricos de Nelson como Trafalgar, el Nilo, Cabo de San Vicente y Copenhague.




“Esto se acaba Hardy, no me tiréis por la borda”, “oh, claro que no”, respondió el capitán, “entonces, ya sabes lo que tienes que hacer” continuó, “cuida de mi querida la pobre lady Hamilton, bésame Hardy”, el capitán se arrodilló y lo besó “ahora estoy satisfecho, he cumplido con mi obligación”. Después de un instante Hardy volvió a besarlo y Nelson inquirió “¿quién es?”, “soy yo, Hardy”, “Dios te bendiga Hardy”, balbuceó Nelson.

…A las 11,00 horas quedamos en Charing Cross con el tour “Londres en español” con Mariola como cicerón, cuyas magníficas explicaciones y anécdotas históricas abrieron nuestro apetito cultural. En dicha rotonda se encuentra la estatua ecuestre de Carlos I de Inglaterra y de Escocia mirando hacia el lugar donde será ejecutado en 1649 en Whitehall en Westminster City, frente al edificio de la Guardia Montada de Londres en cuya torre figura las 2 p.m., hora en la que fuera ejecutado el rey Carlos I de Inglaterra y de Escocia.



La primera ruta la realizamos con “Londres en español”:

Big Ben y Casas del Parlamento / Palacio de Buckingham / Abadía de Westminster / Plaza de Trafalgar / 10 de Downing Street (casa del Primer Ministro) / Río Támesis y London Eye / Parque de St. James / Whitehall (la calle más importante del país) / Charing Cross y kilómetro 0 / Palacio de St. James / Barrio de St. James / Horse Guards (sede de la guardia montada) / Parliament Square / Iglesia de Santa Margarita / National Gallery / Westminster School / Corte Suprema de Justicia / Clubs de caballeros / Tiendas donde compra la familia real / Parliament Square / The Mall / En los días que hay cambio de guardia, veremos a la guardia real marchando.


En Trafalgar Square también destaca la estación de Charing Cross, que se considera el km. 0 de todo el Reino Unido y por tanto su centro de referencia para medir las distancias; algo similar a la Plaza del Sol en Madrid, km. 0 de España.

La muerte de Carlos I será la consecuencia del desencuentro entre el Parlamento y el rey, con el despilfarro de la corte y guerra contra España como argumento, aumentando los impuestos de sus súbditos. Por otro lado, su apoyo decidido a la iglesia anglicana oficial disgustó a los puritanos. Carlos I disolvió en Parlamento en 1629 comenzando un periodo que durará 11 años denominado “la larga tiranía”, caracterizado por la subida de impuestos y la persecución de los puritanos.

La victoria de Cromwell se transformó en una revolución (1648-49) y los puritanos le exigieron al Parlamento que juzgase a Carlos I por alta traición. Durante el proceso, el rey Carlos I no se dignó a defenderse al poner en duda la legitimidad del tribunal. En tales circunstancias el único veredicto posible fue la pena de muerte. De este modo, la regia cabeza de Carlos I rodó el 30 de enero de 1649, cuando estaba a punto de dar las dos de la tarde, como refleja la torre.



Paseando por el puente de Westminster de Londres nos encontramos un monumento en bronce (1902) junto a la orilla del río Támesis. La alacena de la historia nos recordaba que dicho monumento estaba dedicado a Boudica, una gran mujer que devolvió a su pueblo el orgullo pisoteado por los romanos -si querían dejar de ser esclavos- liderando una lucha después que éstos habían traicionado el tratado de paz que ella y su marido habían conseguido para su pueblo.

Boudica era un nombre que aludía a la diosa céltica de la victoria Boudiga. Boudica, la mujer que lideró la lucha contra los romanos después de que éstos traicionaran el tratado de paz que ella y su marido habían conseguido para su pueblo.

Britania era una isla inhóspita y hostil para Roma desde que Cayo Julio César puso por vez primera los pies a primeros del siglo I a.C. en mitad de su campaña contra la Galia. Nunca pudo imaginar el Imperio Romano que sería una mujer, la que un siglo más tarde, encabezase la mayor rebelión britana contra el poder de Roma, en tiempos de Claudio en el año 43 quien decidiese romanizar aquellas lejanas tierras en base al espíritu expansivo de Roma con el fin de anexionarse la isla y de este modo, quedar libre la vía comercial que unía el Mare Nostrum con el occidente de las Galias por el Océano Atlántico con el fin de abastecer a sus tropas asentadas en la frontera del Rin.

Claudio con 40.000 hombres llegó hasta Londinium (Londres) sometiendo a numerosas tribus. En el 59 Suetonio Paulino en tiempos de Nerón llegó a Britania en calidad de nuevo gobernador, dejando clara su autoridad desde el comienzo de su llegada combatiendo la insurgencia labrándose una merecida reputación por su dureza y en el 61 arrasó la isla de Mona con gran valor espiritual para los britanos, al noroeste de la costa de Gales cuyos bosques serían talados. 

La tribu de los icenos con Prasutago como rey había aceptado la sumisión al dominio romano para evitar enfrentamientos con Roma y seguir gobernando a su pueblo de forma autónoma. A su muerte en el año 61 se produce un punto de inflexión al morir Prasutago “socius” de Roma en la línea marcada por César a través de algún “stipendium” o soldada alterando radicalmente la situación.

Prasutago no había tenido hijos varones decidiendo legar su corona de forma mancomunada a sus dos hijas y al emperador Nerón para garantizar la continuidad de su régimen. Sin embargo, la muerte de Prasutado fue vista por el procurador Cato Deciano como una oportunidad para incorporar el territorio de los icenos a la administración provincial de Roma, no respetando la última voluntad del rey “bárbaro”, entrando a sangre y fuego, saqueando y destruyendo todo lo que encontraban a su paso violando sus tropas a las hijas del difunto rey Prasutago y apaleando a su viuda Boudica, lo que colmaría el vaso de la paciencia britana.

Será el coraje de esta mujer Boudica quien fuera la catalizadora de un levantamiento feroz contra la dominación de Roma aglutinando la rabia de su pueblo y demás tribus ante la cruel acción de Deciano que no supo valorar el escenario que se le avecinaba al lograr imponerse los icenos a la IX legión cayendo Camulodunum, Londinium y Verulamium (70.000 romanos y romanizados fueron masacrados antes de que Suetonio Paulino pusiera fin a la rebelión en la batalla de Watlin Street en la ruta entre Londinium y Birocomium (Wroxeter)…

Paseamos por Trafalgar Square nos encontrámos “in situ” el denominado “Día del Recuerdo o Día de los Veteranos”, como día reservado en los países de la Mancomunidad británica de Naciones (Commonwealth) que recuerda el sacrificio de los miembros de las fuerzas armadas y civiles en tiempos de guerra. Se conmemora el 11 de noviembre desde la finalización de la I Guerra Mundial con el fin de recordar a los caídos por la patria. A las 11,00 a.m. del 11 del 11 se producen 2 minutos de riguroso silencio en toda la city en señal de respeto. Casi todos los ciudadanos llevan en la solapa de la chaqueta o chaleco una amapola como símbolo de tal efemérides. Se veían muchos veteranos con la boina colocada en la cabeza y chaqueta con sus medallas correspondientes.

Muy cerca del Bib Ben nos encontramos el Cenotafio, principal monumento de guerra del país donde figura la inscripción "Los gloriosos fallecidos". Junto a éste encontramos el Monumento a las Mujeres de la Segunda Guerra Mundial, una estatua de bronce de 6,7 metros de altura y 4,9 metros de largo.


Se cree que el nombre de la torre "Big Ben" lo recibe en honor al primer encargado de su construcción llamado Benjamin Hall. La torre alberga el reloj de cuatro caras más grande del mundo. Se terminó en 1858 y el reloj entró en funcionamiento el 7 de septiembre de 1859.

El 11 de julio de 1859 sonó por primera vez la campana conocida como Big Ben. El relojero que diseñó la compleja maquinaria Edward John Dent, falleció en 1853, seis años antes de su inauguración. Los ingenieros británicos contaron con un español, José Rodríguez Losada, nacido en 1797 en Iruela (León), para terminar la obra. El maestro relojero Rodríguez Losada vivía en Londres exiliado por sus ideas liberales.


Ese mismo día 11 de noviembre se encontraba Trafalgar Square llena de aficionados escoceses con sus trajes típicos debido al encuentro de fútbol entre Inglaterra-Escocia. Nos dio la impresión de que los escoceses “beben más que los peces en el río, posiblemente porque está cercana la Navidad”.

En las cuatro esquinas de Trafalgar Square se sitúan cuatro plintos: Tres de ellos albergan estatuas: Jorgue IV, Henry Havelock y sir Charles James Napier. Un cuarto plinto ha quedado para exponer temporalmente obras de artistas contemporáneos (en esta ocasión un dedo pulgar de siete metros de altura que pretende indicar al país optimismo.


En la cara norte de Trafalgar Square nuestra retina capta al instante una hermosa escalera que desemboca en la National Gallery considerada como una de las pinacotecas más visitadas del mundo con el permiso del Louvre en París, el British Museum en Londres o el Metropolitan Museum of Art de Nueva York destacando pintores de la talla de Leonardo Da Vinci, Velázquez, Murillo, El Greco, Zurbarán, Goya, Van Gogh, Caravaggio, Rembrandt, Tiziano y un largo etcétera.

"Los girasoles" de Vicent Van Gogh. National Gallery de Londres


Junto a la entrada de la National Gallery existen dos estatuas: la de Jacobo II al oeste y la de George Washington al este, regalo del estado de Virginia en 1921. Dicha estatua se encuentra situada sobre suelo importado de los Estados Unidos, ya que Washington juró no volver a poner un pie sobre suelo británico.


Al pasear por la fachada de un “Club de Caballeros” nos explicaron que aún existen en el área de St. James varios clubs en los cuales las mujeres tienen restringida su presencia. Da la impresión que todavía algunas “mentes lúcidas” piensan que “el buey sólo bien se lame” permaneciendo anclados en una tradición de tiempos pretéritos.

La retina cinéfila me proyecta la bella película “Memorias de África” donde Meryl Streep “Karem”, después de incendiarse su cosecha de café y arruinarse, antes de emprender su viaje a Europa entra en el club de caballeros donde su presencia nunca fue grata al ser mujer y es invitada a tomar un whisky. El camarero indio es reaccio y ira a su jefe que lo autoriza. Karem brinda “Por la cándida adolescencia”.

No es nada extraño que la literatura popular haya difundido la idea de que el término “golf -club-” tiene su origen como un acrónimo de “gentlemen only, ladies forbidden” (sólo caballeros, prohibido señoras).


Monumento a Florence Nighteengale en el Hospital Saint Thomas de Londres 

Paseamos junto al monumento de la pionera en enfermería “Florence Nighteengale" (1820-1910) cuyo legado fue realmente extraordinario. Florence fue la creadora del primer modelo conceptual de la enfermería profesional moderna.

Sentó las bases de la profesionalización de la enfermería con el establecimiento, en 1860, de su escuela de enfermería en el Hospital Saint Thomas de Londres. Su trabajo fue la fuente de inspiración de Henri Dunant, fundador de la Cruz Roja y autor de las propuestas humanitarias adoptadas por la Convención de Ginebra.



También paseamos por el Ateneo londinense, el castillo de St. James que mandara construir Enrique VIII donde vimos un cambio de guardia, el monumento a la reina Elizabeth II, los jardines del Palacio de Buckingham, Down Street "Residencia oficial del Primer Ministro del Reino Unido", hasta llegar al cambio de la guardia montada en Whitehall y volver al Big Ban donde se encuentra la Abadía de Buckingham "St. Margaret Church, Westminster abbey", consagrada en 1523.




Nos comentaron durante nuestra ruta que el pueblo británico ha estado muy vinculado con su monarquía. La reina madre Elisabeth II “Queen Mam” (1900-2002) se ganóará definitivamente el respeto del pueblo británico durante la II Guerra Mundial, al colaborar en las tareas sanitarias conduciendo una ambulancia. Siempre se le recuerda por aquella frase "el rey está para el pueblo y no el pueblo para el rey".



Antes de llegar al Palacio de Buckingham, la residencia oficial de la sobenada británica visitamos en la Avda. Mall el Victorial Memorial dedicado a la reina madre Isabel “Queen Mum”, fallecida en 2001 a los 101 años de edad. El monumento fue realizado por el escultor Philip Jackson.


Ha sido la iglesia de la Casa de los Comunes. La ventana oriental de 1509 de cristal flamenco conmemora a Caxton y Milton, realizada en honor del hermano mayor del rey Enrique VIII, el príncipe Arturo Tudor y Catalina de Aragón en 1520. Después novecientos años de servicio como iglesia parroquial para la gente de Westminster, se utiliza para la adoración y para los recitales de la música.




En su entorno se pueden apreciar innumerables estatuas como las de Winston Churchill, Abraham Lincolh, Mahatma Gandhi o Nelson Mandela entre otros personajes históricos.




Segunda ruta: Visita al Museo Británico, National Gallery y Tour por el Támesis

Aunque no pretendo herir la sensibilidad de nadie, es obvio que el Museo Británico es un claro exponente del expolio cultural del Imperio Británico en tiempos pretéritos hacia otros países bajo su influencia.



El Museo Británico fundado en 1753 es uno de los museos más completos del mundo abarcando periodos de la prehistoria hasta nuestros días. Al ser gratuita su entrada, coloca la cultura al alcance de todos los ciudadanos. Al ser un auténtico laberinto para los que realizamos la visita por primera vez, nos fuimos directamente a las salas dedicadas en Antiguo Egipto, Grecia y Roma.

No podíamos olvidarnos de visitar la famosa piedra de Rosetta de 112,3 cm. de altura por 75,7 cm. de ancho y un peso de 760 kg. con un decreto de Ptolomeo V en tres escrituras diferentes y publicado en Menfis en el 196 a.C.

La parte superior de la piedra de Rosetta está escrita en jeroglíficos egipcios, la parte intermedia en escritura demótica y la inferior en griego antiguo representando los mismos contenidos. La valiosa información de esta piedra facilitó la clave para comprender los jeroglíficos egipcios hasta entonces ininteligibles y por consiguiente, conocer aquella poderosa civilización.


La piedra sería hallada en 1799 durante la campaña francesa en Egipto. Las tropas británicas derrotaron a las francesas en Egipto en 1801 acabando la piedra original bajo dominio británico. Transportada a Londres será expuesta al público en el Museo Británico desde 1802 hasta nuestros días, siendo la pieza más visitada.

No será hasta 1822 cuando Jean-Francois Champollion anunciara en París el descifrado de los textos jeroglíficos egipcios.


La otra parte de la jornada la dedicamos a realizar un paseo en barco por el río Támesis hasta llegar al "Tower Bridge" o Puente de la Torre navegando antes por varios puentes "Lambeth Bridge, Westminster Bridge, Waterloo Bridge, Blackfriars Bridge, Mileniun Bridge, Southwark Bridge, London Bridge" observando el Big Ben, The London Eye, The Globe Theatre, St. Paul´s Cathedral y Tower of London.

Poco antes de llegar al "Tower Bridge" observamos dos buques de guerra de la II Guerra Mundial como museos flotantes anclados en el río Támesis: el destructor “HMS Belfast” y el “Severn”. 

El Puente de la Torre "Tower Bridge" es de estilo victoriano neogótico siendo el puente más famoso sobre el Támesis.



Tercera ruta “visita a la tumba de Karl Marx en Highgate, al norte de Londres”

La tercera y última ruta la dedicamos a visitar el histórico “Highgate Cementery” en el norte de la ciudad donde se encuentra Karl Marx considerado uno de los más grandes pensadores de toda la historia y que tuvo un compromiso vital, inquebrantable y absoluto con la causa proletaria, contra el que nada pudo la miseria que lo persiguió hasta sus últimas consecuencias.




Karl Marx fue enterrado en el “Highgate Cemetery”, al norte de Londres en 1883. Marx y Friedrich Engels sentaron las bases del socialismo científico y del marxismo a través del examen de la historia y su transformación. Fueron los fundadores de la I Internacional. Su influyente obra abarca la filosofía, la historia, la ciencia política, la sociología y la economía. Junto a su amigo y compañero Friedrich Engels, son considerados los padres del socialismo científico, del comunismo moderno, del marxismo y del materialismo histórico. Sus obras más conocidas son el Manifiesto Comunista (junto con Engels) y el Capital. Karl Marx ha sido descrito como una de las figuras más influyentes en la historia de la humanidad siendo considerado uno de los mayores pensadores del Milenio.

La entrada al “Highgate Cemetery” cuesta 4 libras. Resulta anecdótico que muchos camaradas comunistas del mundo que llegan en peregrinación tengan que pagar esa cantidad por presentarle sus respetos al ilustre filósofo y pensador.

Al funeral del gran filósofo Karl Marx, apenas acudieron un puñado de familiares y amigos, entre ellos Friedrich Engels, que manifestara frente a su tumba:

“El 14 de marzo de 1883, a las 2,45 de la tarde, dejó de pensar el más grande pensador de nuestros días…”.

Descendiendo por el "Highgate Cemetery" entre la niebla y la lluvia nos encontramos con una bifurcación. Al final del camino de la izquierda se haya la tumba más célebre y visitada del cementerio y de Gran Bretaña, la del filósofo y teórico social Karl Marx. Da la impresión de que el cementerio está dejado por la mano del tiempo. Originalmente la tumba de Marx estaba en otra parcela, pero el partido comunista decidió exhumarlo, pagando el coste Engels, y situarlo en este lugar.




La lápida de Marx lleva inscrito dos mensajes grabado:

"¡Proletarios de todos los países, uníos!.

"Los filósofos sólo han interpretado el mundo de distintos modos, pero de lo que se trata es de transformarlo".

La tumba original de Karl Marx tenía apenas un humilde adorno. El Partido Comunista de la Gran Bretaña construyó la lápida monumental en 1954 con un busto hecho por Laurence Bradshaw. En 1970 hubo un intento fallido de destruir el monumento con una bomba casera. Su obra tuvo un importante impacto en los movimientos de izquierda en Alemania y Rusia reconociendo los partidos socialistas su influencia. Karl Marx buscaba una sociedad ideal sin clases, rechazando el capitalismo.

Al año siguiente de su muerte, 6.000 manifestantes fueron hasta allí, siendo recibidos por unos 500 policías con las puertas del cementerio cerradas.

Pero el pensamiento de uno de los más grandes pensadores de todos los tiempos comenzaba a germinar en los movimientos revolucionarios socialistas posteriores.

La vida de Karl Marx estuvo dedicada al movimiento obrero y a mejorar sus condiciones laborales para librarlos de unas condiciones crueles y miserables sin derecho alguno con exhaustas jornadas entre 12 y 14 horas, el abusivo trabajo infantil, la discriminación laboral y económica a mujeres y niños, la inexistente seguridad social (médico, jubilación, maternidad, bajas o permisos, etc.). Aquéllos hombres lucharon también por nuestros derechos, sufriendo en sus carnes la incomprensión, las duras represalias, despidos y hambre para sus familias, e incluso la muerte.

Marx y Engels tenían poderosas razones para criticar el capitalismo y la propiedad privada que incluso se proyecta hasta nuestros días. 

Es digno de resaltar los diferentes orígenes y credos de los difuntos allí acogidos. Destacan en muchas lápidas la frase: “who fell asleep”.


El resto de la jornada la dedicamos transitar en bus (15) hasta la Catedral de San Pablo y desde allí pasear hasta Trafalgar Square, Picadilly Circus, Chinatown y Oxford Circus.

El día siguiente nos dirigimos al “Airport Gatwick” para esperar nuestro vuelo que nos llevaba al Aeropuerto de Sevilla y desde allí a Morón, ciudad de la Cal y del Flamenco y de nuestra propia esperanza.

Desde Londres, para el blog de mis culpas…



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